Los genealogistas suelen entusiasmarse mucho con los nuevos registros y fuentes que encuentran en sus investigaciones. Tanto es así que hacen una copia rápida, la descargan en carpetas predeterminadas y pasan al siguiente elemento sin explorar primero la fuente en profundidad. Con demasiada frecuencia, no se toman el tiempo necesario para evaluar la fuente, escribir las citas de la misma o archivarla en el lugar correcto. Tenemos que tomarnos nuestro tiempo para pensar, archivar y crear notas sobre la fuente que nos permitan encontrarla fácilmente si la necesitamos. Hacer esto nos ayuda a mantener nuestra investigación más organizada, pero también mantiene nuestra mente investigadora en orden. Somos mucho más productivos cuando podemos acceder fácilmente a lo que hemos encontrado en el pasado. Exploraremos diferentes opciones para llevar a cabo todos estos pasos importantes.